yo te vi a los ojos
y tú corazón se pego al mio.
Te vi entrar en el camino,
mire tu cuerpo, mire tu manos,
estuve pendiente de ti
pero no pude besarte en los labios.
Entonces...
Era tu mirada la aurora fría de la mañana,
era tu boca mojada, el remedio de mi alma,
tus ojos, dos mares que empañaban mi calma,
cuando menos esperaba,
más era lo que lamentaba.
El no tenerte,
el haberte perdido,
tus brazos que me amarraban,
tus caricias que me enamoraban.
La suave voz que venia de tu corazón.
Dios! Cuanta falta me harás hoy.
Pero mi cobardía pudo más que la más grande alegría,
dejando tu rostro,
olvidando tu amor,
al final vuelvo a caer en tus brazos,
porque sin ti no hay razón.
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