
Semejante al mar, cuando las olas llegan en picada y te empapan hasta el alma; te llevan sin aviso y te hacen perder la calma.
Semejante al mar, cuando te arrastra hasta desprenderte del suelo y aunque no quede un solo consuelo por tu vida, sabes que eres capaz de dejarte llevar por esa corriente sin salida.
Semejante al mar, cuando llega la noche y sin ningún reproche te invita a venir, para así sentir que ya no puedes vivir si él no esta ahí.
Semejante a ti, porque ya eres parte de mi.
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