miércoles, 15 de diciembre de 2010

Quizo soledad

Aparecieron momentos de soledad cuando más gente imaginaba tener a mi alrededor.
Asomaron espacios
vacíos, llenados por cuerpos con supuesta vida.
Y al tratar de introducirme en ellos solo
encontré ausencia, destierro total de pertenencia, abandono de sueños, añoranza de momentos inéditos que por sublimidad celestial no reaparecerán.

Se manifestaron esos tiempos, en los que la tristeza te recuerda mientras buscas la muerte, que aun estás vivo.
Que cruel es él, buscando hundirte más, pero demasiado profundo se halla el desamparo, que te toma con desanimo, para ahogarte más.

Profundo dolor, incontenible estado de desolación, que podría a la piel volver a angustiar.

Existieron, se
hubicaron, quisieron quedarse pero en un instante los derribaron, cuando la luz llego e ilumino la apariencia de un ser desfallecido, luz que por muy obscura que este la noche, ella se posa y termina extinguiendo crueldad.