
Inmaculada permaneces, mujer de poemas aladas.
Imagen perpetua de las musas hechas palabras,
guardas vino, dejas agua.
Eres como el río, cuando la corriente en ella jala.
Como inspiras con tus roces del amor en llamas.
Transmites tierra, germinas el alba.
Cuantas sensaciones se forjan con las lágrimas.
Tú regalas savia, yo te entrego mi alma,
acógela, cobíjala, resguárdala,
es tuya por la excitación que en mi causas.
Poetisa, mujer, amada,
sueñas, te desvistes, eres clara,
te das en este espacio por amor a lo que expresas desde el ánima.
¿Encontraras algún día lo que clamas?
Por pasión de lo que buscas,
porque eres más que madrugada.